Formación
Gestión eficaz del tiempo



Somer Consulting Tiempo Gestión eficaz del tiempo:
Introducción:
El tiempo es una dimensión que, hoy por hoy, el ser humano no puede controlar. El tiempo es inexorable y fluye sin que podamos comprimirlo, acelerarlo o ralentizarlo. En realidad, más que “gestionar el tiempo” -cosa imposible hoy- deberíamos hablar de “cómo gestionar nuestro tiempo” o mejor todavía: de “cómo gestionarnos a nosotros mismos” en relación al tiempo. Las personas sólo podemos hacer un número limitado de cosas en las 24 horas que dura un día. Además, si descontamos las horas necesarias para atender las necesidades biológicas: sueño, alimentación, higiene; y otras necesidades psicológicas: relaciones afectivas, ocio, descanso, etc; comprobamos que el tiempo disponible para la actividad laboral es ciertamente reducido. La mayoría de las personas pone “la falta de tiempo” como el motivo principal para no hacer algo, aunque ese algo sea de vital importancia en su vida, como pueden ser las relaciones familiares, el descanso o el mantenimiento físico. Normalmente, la dedicación al trabajo es la causa primera de que no dispongamos de tiempo para otras cosas. Así pues, una adecuada organización y eficiencia en la gestión del tiempo no sólo es un valor profesional sino que es un valor vital de primera magnitud. Centrándonos ahora en el ámbito profesional, la gestión del tiempo es una habilidad directiva de suma repercusión en la eficiencia laboral. La existencia o ausencia de aquella habilidad, segmenta a las personas en dos categorías: Tiempo

1ª. Personas Proactivas:
Llevan la iniciativa y marcan los tiempos. Son planificadores natos y deciden qué hay que hacer y cuándo hacerlo. Disponen habitualmente de tiempo extra para tener un estilo de vida equilibrado y satisfactorio. En el trabajo, ese tiempo extra les permite atender imprevistos y contingencias.

2ª. Personas Reactivas:
Van a remolque de los acontecimientos. Otras personas o cosas son las que marcan sus tiempos y parecen estar “apagando fuegos” todo el día. No planifican porque dedican toda su energía a trabajar en el corto plazo. Se consideran a sí mismos imprescindibles en su organización y deciden hasta los mínimos detalles.

En esta charla, vamos a proporcionarle claves para que Vd. pueda situarse en el primer grupo.

  • Establezca un plan de trabajo (diario, semanal, mensual, etc.) y reserve un tiempo diario para atender los imprevistos que merezcan su atención.
  • No permita, si puede, que la urgencia de otras personas recaiga sobre Vd.
  • Antes de comprometerse en un proyecto, estudie bien su dimensión y las repercusiones en su tiempo.
  • Acostúmbrese a delegar y controlar. Evite pensar que como Vd. no puede hacerlo nadie. Piense que Ronald Reagan trabajaba unas 6 horas diarias y ha sido uno de los mejores presidentes de EEUU.
  • Para delegar, fije objetivos, finalidades y criterios; luego deje libertad a sus subordinados.
  • Dirija mediante reuniones periódicas a las que asistan todos sus subordinados. Sea breve, concreto, directo y resuelva las coordinaciones en público. Si no está seguro de la decisión, tómese su tiempo y resuelva en la próxima reunión.
  • No sitúe su oficina en lugares de paso o espera (excepto secretaría). Evite ser el entretenimiento de la gente que está esperando.
  • Comunicaciones electrónicas: hacia un concepto de “papel cero”. Es más rápido mandar un email que mandar correo o fax. Es más rápido buscar en el PC que acudir a los archivos de la estantería.
  • Siempre que pueda, use las videoconferencias en lugar de viajar.
  • Si debe viajar, aproveche los tiempos de espera (aeropuerto, etc) para leer asuntos pendientes.
  • Habitúese a manejar su agenda electrónica.
  • Impóngase disciplina en los horarios de inicio y fin de las reuniones y actividades programadas. Formas “conductistas” de evitar sesiones interminables son: organizarlas de pie, en lugar de sentados; haciendo coincidir su horario de finalización con la hora de la comida o la hora de “irse a casa”, o la hora de cierre de un local.
  • Fomente la puntualidad. No espere varios minutos de “cortesía” por las personas que llegan tarde, haciendo perder el tiempo de los que han sido puntuales.
  • Use el teléfono con moderación, vaya al grano y no desvaríe.
  • Cuando hable por teléfono, tome las notas sobre el documento que esté tratando, así evitará papeles extra.
  • Demandantes de empleo, consejo o vendedores solicitando entrevistas. Respuesta: tengo el calendario abarrotado pero le concedo unos minutos ahora mismo de mi tiempo. Ayúdeles de verdad, deséeles suerte y vuelva a su trabajo.
  • Cuando necesite concentrarse en un proyecto, piérdase fuera de la oficina y organice un “Gran Hermano” de varios días con sus colaboradores.
  • Trabaje por bloques homogéneos y asigne tiempos a cada tarea. Evite pasar continuamente de una tarea a otra.
  • Planificar ahorra tiempo a Vd. y a sus colaboradores
  • Cuando esté con alguien, evite el teléfono. No haga perder el tiempo a los demás.
  • Dedique cada día tiempo a sí mismo y a su familia.
  • Establezca procedimientos para realizar las diferentes actividades. Los procedimientos dan seguridad y evitan despistes.
  • Fomente la eficiencia y dé ejemplo saliendo del trabajo a una hora razonable. No evalúe a sus subordinados en función del número de horas que permanecen trabajando, sino en función de su productividad.
  • Si el trabajo de otras personas depende de que Vd. acabe el suyo, déle máxima prioridad.
  • Organice una reunión mensual con sus subordinados para analizar formas de mejorar la eficiencia e incluya la “gestión del tiempo” entre los asuntos a tratar.
  • Acostumbre a su personal a terminar dentro del horario. Las horas extra son las horas de mayor coste y menor productividad.
  • Si se encuentra agotado, haga un alto, descanse (siesta) y luego reanude el trabajo.
  • Gestione bien el espacio físico: busque siempre acortar distancias.
  • El tele-trabajo ahorra tiempo, dinero y energías.
  • Fomente el acercamiento entre domicilio y lugar de trabajo.


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