Desde un punto de vista estrictamente psicológico, Motivación son los estímulos
que mueven a la persona a realizar determinadas acciones y persistir en ellas hasta
su culminación. Es, por tanto, un término relacionado con la voluntad y el interés
personal.
Opuesta a ella, la Desmotivación se entiende como un sentimiento de
desesperanza ante las dificultades, o como un estado de angustia y pérdida de
entusiasmo, disposición o energía. Es un estado normal en las personas afectadas
por un bloqueo o limitación de sus anhelos, cualesquiera que sean las causas, y
puede resultar nociva si se hace recurrente, ya que tiende a afectar la salud, limitar
la capacidad de comunicación y vinculación social y repercutir negativamente en el
rendimiento.
Si en el plano personal, puede degenerar en depresión (la inversa también puede ser
cierta), en el laboral, la desmotivación puede ocasionar falta de concentración,
inhibición de responsabilidades y, en consecuencia, afectar al ambiente de trabajo y
la productividad empresarial.
Las personas interactúan por diferentes motivaciones. Identificarlas es un proceso
tan complejo como lo es el ser humano. Estudios en profundidad han establecido
motivaciones varias, entre las cuales podrían destacarse las siguientes:
Por logros personales: Las personas orientadas hacia este fin buscan el triunfo
“per se”. Aunque pueden lograrlo a través de su esfuerzo, el dinero no es una
prioridad. Su actitud positiva ante el trabajo es un reflejo de su deseo por vencer
obstáculos, alcanzar metas y ser útiles a los demás. Este tipo de motivación fomenta
un mayor compromiso con el trabajo y, por tanto, un mayor rendimiento.
Por la calidad en el trabajo: Esta motivación impulsa a las personas a la búsqueda
de la perfección en su trabajo, lo cual les genera una gran satisfacción interior. Su
obsesión por el trabajo bien hecho puede ser tan intensa, que tienden a obviar otros
aspectos importantes, como la comunicación y las relaciones interpersonales en su
organización. Estas personas esperan que sus colaboradores realicen también
trabajos de gran calidad.
Por afinidad: Se basa en impulsos que mueven a relacionarse con otros. Las
personas con esta motivación rinden más y mejor cuando son felicitadas por sus
actitudes positivas y colaboración con sus compañeros; asimismo, sienten una mayor
satisfacción interna al rodearse de amigos y conocidos en el trabajo.
Por el poder: Se materializa en impulsos para influir en las personas y las
situaciones. Algunos estudios han concluido que estas personas se muestran más
predispuestas que otras a asumir riesgos y pueden resultar excelentes gerentes si
sus ambiciones se canalizan hacia el poder organizacional más que al personal.
La observación del comportamiento de una persona permite determinar las
necesidades que ésta pretende satisfacer, o lo que es lo mismo, sus motivaciones. El
conocimiento de los patrones de motivación es vital para los directivos a la hora de
comprender las actitudes de cada empleado en el trabajo.
En consecuencia, toda organización debería orientar su interés en sus empleados
hacia métodos y formas que le permitieran la mejor interacción con ellos, de forma
individual, evitando programas generales de motivación, cuyos resultados suelen ser
contrarios a los esperados.
El futuro demandará a las empresas y organizaciones de todo tipo mayor
productividad, especialización y creatividad, así como nuevos estilos de trabajo; y en
ese ambiente, la motivación personal será un factor clave a tener en cuenta.
En resumen, las personas actúan por diferentes motivaciones. Conocer los patrones
que les motivan permitirá a la organización asignarles los cometidos más adecuados
a cada una, generando así mayores niveles de autoestima, una actitud más positiva
respecto a la organización y, en consecuencia, un mayor rendimiento laboral, todo lo
cual redundará en el mayor éxito de la organización.
Luis G. Torregrosa
Consultor de Dirección