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Organización:
Principios organizativos:
El A.M.A. (American Management Association) en 1941 incluyó en sus publicaciones unos principios de organización, o los denominados Diez Mandamientos de la buena organización:
- Se deben asignar responsabilidades claras y definidas a cada ejecutivo, directivo, supervisor y capataz.
- La responsabilidad debe estar siempre emparejada con correspondiente autoridad.
- No se debe efectuar ningún cambio en la responsabilidad o campo de acción de un puesto, sin conocer claramente el efecto que se va a producir en todas las personas relacionadas con él.
- Ningún ejecutivo o empleado que ocupe un puesto único en la organización debe estar sujeto a órdenes definidas de más de un origen.
- Las órdenes nunca se deben dar a los subordinados pasando por encima de un ejecutivo responsable.
- Las críticas a los subordinados deben hacerse en privado. En ningún caso un subordinado debe ser criticado en presencia de ejecutivos o empleados de categoría igual o inferior.
- Ninguna disputa o diferencia entre ejecutivos o empleados, en cuanto a autoridad o responsabilidad, debe considerarse demasiado trivial para que no necesite una rápida y silenciosa sentencia.
- Las promociones, los cambios salariales y las acciones disciplinarias siempre deben ser aprobadas por el ejecutivo inmediatamente superior al directamente responsable.
- Ningún ejecutivo o empleado debe ser ayudante y al mismo tiempo crítico de la persona a la que ayuda.
- Cualquier ejecutivo cuyo trabajo está sujeto a una inspección regular debe tener, siempre que sea posible, la ayuda y los medios necesarios que le faciliten el mantenimiento de un control independiente de la calidad del trabajo.
Aunque estos diez principios se refieren a un aspecto particular de la organización, las relaciones y dependencias entre sus integrantes, suponen una ayuda para crear el clima, evitando conflictos que desgastan y confunden los otros términos en que se basa la organización.
Los diez principios de Urwick (1952):
- Principio del objetivo: Cada organización y cada parte de ésta, deben ser una expresión del objetivo de la empresa o no tienen sentido y por tanto son superfluas. No se puede organizar en el vacío; se debe organizar para algo.
- Principio de especialización: Las actividades de cada miembro de cualquier grupo organizado se debe reducir, en cuanto sea posible, a la realización de una sola función.
- Principio de coordinación: El propósito de la organización, per se, como independiente del propósito de la empresa, es facilitar la coordinación y unidad de esfuerzo.
- Principio de autoridad: En cada grupo organizado la suprema autoridad debe descansar en alguna parte. Debe existir una clara línea de autoridad desde la suprema autoridad hasta cada individuo del grupo.
- Principio de responsabilidad: La responsabilidad del superior por los actos de su subordinado es absoluta.
- Principio de definición: El contenido de cada puesto, lo mismo que los deberes ajenos, la autoridad y la responsabilidad que se derivan y las relaciones con los otros puestos se debe definir claramente por escrito y se deben comunicar a todos los afectados.
- Principio de correspondencia: En cada puesto la responsabilidad y la autoridad se deben corresponder.
- Límite de control: Ninguna persona debe supervisar a más de cinco o como máximo seis subordinados directos, cuyos trabajos se entrelacen.
- Principio de equilibrio: Es esencial que las diversas unidades de una organización se mantengan equilibradas.
- Principio de continuidad: La reorganización es un proceso continuo y se deben tomar todas las previsiones específicas necesarias.
Estos principios no pueden ser concebidos de forma rígida, un principio de flexibilidad y elasticidad debe presidirlos. Como dijo Fayol, se trata de saber utilizarlos. Este es un arte que exige inteligencia, experiencia, decisión y medida.
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