Formación
Publicidad



Interruptor La publicidad comercial:
Está orientada prioritariamente a adquirir, mantener y aumentar una clientela. Los estudios de mercado tienden a delimitar los clientes potenciales, y la publicidad a intentar transformarlos en clientes reales. Para ello, se vale de argumentos sensoriales y psicológicos que procuran captar las motivaciones del consumidor y canalizarlas hacia sus productos. Toda la campaña publicitaria debe basarse en unos puntos importantes:

  1. La elección: Según el tipo de clientela a la que va destinada, de los medios de comunicación que le sirven de soporte.

  2. La redacción: Debe ser incisiva, penetrante pero sin incomodar. Su objetivo será el de conseguir que se retenga la idea o la marca. A tal efecto, es necesario contar con el concurso de especialistas que tienen en cuenta multitud de aspectos (embalaje, estética, slogan, grafismos, etc.).

  3. El control de la eficacia de la campaña: Para ello, es conveniente también realizar sondeos previos. Posteriormente a la campaña es necesario comprobar la relación entre el aumento de las ventas y coste de la campaña. Una publicidad, seria, adecuada a la idea o producto, a su clientela, difundida selectivamente y controlada, constituye, en un servicio comercial organizado, un arma contundente que asegura la expansión de sus mercados, lo que repercute en la prosperidad de la empresa.

Promoción de ventas:
Investigación, estudio, puesta a punto y aplicación de ideas e iniciativas para impulsar las ventas y alcanzar los objetivos comerciales autoestablecidos. Comprende toda clase de acciones, desde la fase de producción hasta la de recomendación y presentación de los bienes y servicios a los consumidores y usuarios finales. Toda campaña publicitaria implica decisiones previas sobre la acción promotora de ventas a seguir.


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