|
La publicidad comercial:
Está orientada prioritariamente a adquirir, mantener y aumentar una clientela.
Los estudios de mercado tienden a delimitar los clientes potenciales, y la publicidad a intentar transformarlos en clientes reales. Para ello, se vale de argumentos sensoriales y psicológicos que procuran captar las motivaciones del consumidor y canalizarlas hacia sus productos. Toda la campaña publicitaria debe basarse en unos puntos importantes:
- La elección: Según el tipo de clientela a la que va destinada, de los medios de comunicación que le sirven de soporte.
- La redacción: Debe ser incisiva, penetrante pero sin incomodar. Su objetivo será el de conseguir que se retenga la idea o la marca. A tal efecto, es necesario contar con el concurso de especialistas que tienen en cuenta multitud de aspectos (embalaje, estética, slogan, grafismos, etc.).
- El control de la eficacia de la campaña: Para ello, es conveniente también realizar sondeos previos. Posteriormente a la campaña es necesario comprobar la relación entre el aumento de las ventas y coste de la campaña.
Una publicidad, seria, adecuada a la idea o producto, a su clientela, difundida selectivamente y controlada, constituye, en un servicio comercial organizado, un arma contundente que asegura la expansión de sus mercados, lo que repercute en la prosperidad de la empresa.
Promoción de ventas:
Investigación, estudio, puesta a punto y aplicación de ideas e iniciativas para impulsar las ventas y alcanzar los objetivos comerciales autoestablecidos. Comprende toda clase de acciones, desde la fase de producción hasta la de recomendación y presentación de los bienes y servicios a los consumidores y usuarios finales. Toda campaña publicitaria implica decisiones previas sobre la acción promotora de ventas a seguir.
|